Pedro Brand.- A pesar de que el distrito municipal La Guáyiga, del municipio Pedro Brand, tiene una población superior a los 50 mil habitantes, no cuenta siquiera con una Unidad de Atención Primaria (UNAP) para las atenciones de esa población.

En el lugar hay un pequeño local, frente a la iglesia vieja San José, que data de 1978 y ya no soporta más remodelaciones: la más reciente comenzó hace cuatro años y no hay forma de que el Ministerio de Salud Pública o el Servicio Nacional de Salud (SNS) lo termine.

Mientras tanto, para llevar algunas orientaciones sobre salud, la parroquia prestó un cuarto de la iglesia, por lo que cuando se presenta una situación de emergencia los afectados tienen que ser trasladados al hospital de Pedro Brand, al Vinicio Calventi, en Los Alcarrizos; o al hospital Marcelino Vélez, en Herrera.

Francisco Ventura, quien sirve como guardián del abandonado local, deplora que una comunidad como esta no cuente con un dispensario médico para atender a niños, mujeres, adultos y a quienes presenten algunas dolencias.

María Teresa Rodríguez señala que llevan varios años luchando porque las autoridades construyan un centro sanitario pero hasta ahora solo han recibido promesas.

Precisa que a pesar del esfuerzo de la Iglesia Católica por ofrecer servicios de salud no hay condiciones debido a la falta de un local adecuado que pueda ofrecer vacunas para los niños, ginecología para las mujeres y otras atenciones en sentido general.

Dijo que muchos han muerto en el trayecto hacia hospitales de Los Alcarrizos, Pedro Brand y Herrera, porque en La Guáyiga no hay donde ofrecer los primeros auxilios.

Asimismo, Sonia Rodríguez, profesora del liceo Pedro Henríquez Ureña, dijo urge que Salud Pública y el Servicio Nacional de Salud (SNS) vayan en su auxilio pues pasan serios problemas cuando alguien se enferma, ocurre un accidente o cualquier evento.

Narra que hace poco una compañera suya, profesora del mismo liceo, María Heredia Cordero, murió por falta de primeros auxilios, cuando cayó en medio de una actividad educativa en el lugar.
Considera que de haber existido una UNAP en la localidad su colega se hubiera salvado y hoy la comunidad educativa no estuviera lamentando su partida a destiempo.


Por Juan María Ramírez
24 de junio 2019