Santo Domingo Oeste.- El título de este escrito le va muy bien a los residentes de El Kilombo en El Café de Herrera. Cuando un equipo periodístico del Listín Diario visitó este barrio para conocer sus historias, tras las inundaciones por las recientes lluvias, el recibimiento fue muy agradable.

Sim embargo, esa alegría que denotaban por la presencia de la prensa no se reflejaba totalmente en sus rostros, los cuales mostraban más que nada, altos niveles de preocupación.

Un joven que se gana la vida trasladando personas en una motocicleta se percató de lo que había caminado el equipo del Listín para llegar a El Kilombo y Guajimía y lo que todavía faltaba, ya que el acceso vehicular es inhabilitado en estos barrios porque sus calles no están asfaltadas.

Él se llama Nilson Gómez Encarnación y tiene 10 años residiendo allí. Tiene tres hijos con edades de cuatro, seis y diez años. Antes de mostrar cómo el desbordamiento de la cañada de Guajimía inundó la mayoría de casas del lugar, fue en su moto a llevarle algo a su esposa para que cocine a sus críos y le dejó RD$5 para comprar vinagre.

Cuando el equipo del Listín se topó con Nilson, no lo pensó dos veces para el traslado. Incluso se ofreció sin mencionar el factor económico, demostrando que aunque solo consigue para comer (como él mismo expresó), ayudar a los demás en su trabajo es un gran valor intangible.

Allí, la gente agarra a los que llegan nuevos y que no están acostumbrados a caminar entre escombros, basura y lodo. Sin embargo, pese a su grandeza (que obviamente no está en lo que tienen, sino en lo que dan) no se han topado con oportunidades que los saquen de allí, siendo este su mayor sueño para que cuando “llueva a cántaros” sus casas no se les inunden por la Cañada de Guajimía.

Entre todos los vecinos del área, poco a poco han tratado de reunir para tener una calle que salga a la Autopista 6 de Noviembre, pero cada vez que llueve sus esfuerzos son tronchados. 

Deidania Cabrera tiene siete hijos. Cuando vio al equipo del Listín Diario rogó para que vayan a ver su casa y contó su historia: dos de sus niños tenían días internos por dengue y ahora, tras inundarse su casa, su mayor miedo es que los pequeños no puedan recuperarse bien.

Además, ella no tiene trabajo y sus dos hijos mayores (19 y 17 años) la ayudan con algunas “chiripas” que consiguen en la calle. Deidania vivía en San Juan, pero su esposo falleció y tuvo que vender la casa que tenía en la provincia sureña y venir a Santo Domingo, donde residen sus tres hermanos, quienes en ocasiones le ayudan con sus necesidades.

Cuando el jueves se inundó su casa tuvo que llamar a los vecinos para que la ayudaran a sacar los niños de ahí y llevarlos lloviendo y oscuro a donde uno de sus hermanos.

Un señor que no quiso ser identificado comentó que esa noche no durmió porque se mantenía moviendo sus artículos del hogar para que no se le dañaran y cuando empezaron a llegar las las aguas que inundaron su vivienda, empezó a sacar el agua de la casa con una cubeta y el barro con una pala y una escoba.

En la forma de hablar de estas personas brilla su bondad, pero lamentablemente se apaga cuando estas situaciones le recuerdan su dura realidad.




La gente de El Kilombo, en Herrera, «despertó nadando»

Moradores del sector El Kilombo en el Café de Herrera vieron, una vez más, cómo la cañada de Guajimía se desbordaba causando inundaciones en hogares que tienen hasta cinco hijos.

Esta mañana, cuando el Listín Diario se trasladó al lugar, era imposible entrar con un vehículo. Fue necesario tomar una motocicleta que trasladara al equipo periodístico hasta El Kilombo, donde sus calles no están asfaltadas y caminar entre la basura es el diario vivir.

Tras las lluvias de anoche, la gente de El Kilombo se despertó nadando. Desde tempranas horas, cuando las inundaciones comenzaron, los residentes de este barrio empezaron a sacar el agua de sus casas con cubetas, y luego con una escoba y un recogedor.

La iglesia del área estaba llena de barro. Pasadas las 12 del mediodía, los feligreses seguían limpiando su casa de adoración.



Mujeres secaban sus colchones y en la mayoría de casas eran hoy característicos el “suape” y la escoba. Los niños caminaban en medio de la basura, no había quien no estuviese sucio de lodo.

A un señor, la cañada se le llevó sus gallinas. El motorista que acompañó al Listín Diario en el recorrido, tras la denuncia de una señora que trabaja en los alrededores de este medio de comunicación, guió al equipo periodístico también a Guajimía (cerca de El Kilombo) y lo primero que se vio fue un niño de dos años caminar en el piso de su casa que desde anoche está sucio de barro.

Un muro de block que se construyó hace unos meses en este hogar para evitar el acceso del agua cuando llueve, no impidió que se inundara.

El Kilombo está entre los escombros. Guajimía también. Pero con las lluvias de ayer, su gente perdió la tranquilidad aunque está esperando que los políticos “aprovechando la campaña” se den una vuelta por estos barrios para que conozcan de cerca su realidad, donde imperan las enfermedades como el dengue y la psoriasis que ahora, previsiblemente, se intensificarán.


Historia

El sector El Café de Herrera, fue fundado en los años 1800 por una comunidad campesina, la cual estaba formada por antiguos negros descendientes de esclavos. Esta comunidad hoy en día tiene una población de 40 a 50 mil habitantes. Está ubicado en las inmediaciones de la avenida Isabela Aguiar de Santo Domingo Oeste, construida por el dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina, la cual en ese tiempo era un camino que daba salida al Cibao.


Por Jhenery Ramírez
21 de septiembre 2019