Pedro Brand.- Fueron sepultado la tarde de este domingo en el cementerio de este municipio los restos del coronel paracaidista de la Fuerza Aérea, Rolando Martínez Martínez, quien se habría suicidado.

El coronel Rolando Martínez Martínez se encontraba desaparecido desde el pasado jueves y fue encontrado con un tiro en la cabeza, en estado de descomposición, dentro de su yipeta, en el sector Los Pinos de Arroyo Hondo y junto al cuerpo habían algunas de sus pertenencias, entre ellas una carta, según las autoridades.

De acuerdo a la necropsia, la muerte fue producida por una herida de bala desde la profundidad de la boca con salida en la nuca. 


 

Los familiares del coronel Rolando Martínez Martínez,afirmaron que el militar no tenía ningún tipo de problemas, ni personales ni conflictos con personas.

Tras la muerte de Rolando Martínez Martínez, un niño de 9 años quedó huérfano de padre.

Coronel Rolando Martínez dejó carta con instrucciones y explicando decisión de suicidarse

“Nunca supe enfrentar la situación difícil y lamentable, era por dentro de hierro y por dentro de azúcar”, afirma el coronel Rolando Martínez Martínez,encontrado muerto, el sábado en la noche, en el interior de su vehículo, con un disparo en la cabeza.

Narró en la carta que la decisión de acabar con su vida fue muy pensada desde hace tiempo, “producto de muchas depresiones que siempre me afectaban, esta última fue aplastante y no supe manejarla”.

También atribuye su decisión a su débil carácter desde niño para enfrentar cualquier adversidad.

En la misiva, que reposa en el expediente de la Policía Nacional, el oficial de la Fuerza Aérea Dominicana pide perdón a su madre. Exhorta a uno de sus amigos que se la cuide.

Confesó que aparentemente era feliz, pero que en su caso nunca lo fue: “ni un solo minuto en la vida”.

En su escrito identifica al compañero de arma quien tiene en su poder la pistola a cargo, quien la llevará a la FAD. En cuanto al revolver, con el que al parecer se quitó la vida, dijo que pertenece a Intendencia de la Policía Nacional.

Pide a un vecino que suelte los perros para que no mueran de hambre amarrados, y a dos gatas, en especial la amarilla.

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